Donald Trump, aislado: fue el único de los presidentes que no quiso quedarse a solas con sus pares

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Mauricio Macri junto a Donald Trump en la previa de la fotografía familiar del g20 Foto Federico Lopez Claro

Fue un indicio, acaso, del lugar que ocupa en la escena internacional. Donald Trump fue el único de los presidentes del G20 que decidió no compartir con sus pares el único momento en que todos los jefes de Estado se encuentran en absoluta soledad, sin asesores ni funcionarios revoloteando, viéndose las caras unos a otros y conversando sobre las cuestiones que sólo conocerán ellos mismos. Según fuentes de la organización, Trump no quiso ingresar al salón del predio de Costa Salguero conocido como “El Retiro”, una sala que tenía sólo 20 sillas de cuero negro. En rigor, suelen ser 22 lugares (los 20 miembros plenos, el representante de la Unión Europea y España), pero esta vez eran dos decenas porque la alemana Angela Merkel no participa de la primera jornada de la Cumbre por el retraso en su viaje que le generó un desperfecto en el avión oficial y porque los organizadores se apuraron a quitar la silla reservada para Trump cuando se enteraron del desplante.

Ese encuentro íntimo de los jefes y jefas de Estado en El Retiro ocurrió pocos minutos después de que llegaran al predio donde se desarrolla la cumbre, luego de saludar a Mauricio Macri en un besamanos clásico en estas ocasiones.

 

Desde allí, los mandatarios pasaron a la sala de reuniones conocida como “El mandala”, donde se sientan en una mesa circular junto a los representantes de los organismos internacionales. Allí, a pesar de la idea de horizontalidad que transmite la mesa redonda, también hay jerarquías: Macri estaba acompañado por ocho funcionarios por su condición de anfitrión, Alemania y Japón por cuatro (son el último organizador y el próximo) y el resto de los países por tres cada uno. A los organismos internacionales, como la ONU y el FMI, le tocan sólo dos.

Clarín encontró al jefe de la Unidad G20 de la cumbre, el secretario de Medios de la Nación, Hernán Lombardi, quien se mostró satisfecho con que todos los líderes del G20 vienen cumpliendo el horario a rajatabla. “Respetan y obedecen a la autoridad argentina de la cumbre, y la seguridad argentina está a cargo de ellos sin que se produzca ningún inconveniente. Se los ve cómodos, interactuando”, dijo Lombardi también en referencia a Trump y su comitiva. El estadounidense, una vez que se unió al grupo, comenzó a fluir al menos hasta este viernes a la tarde. Lombardi  sí entraba y salía a la sale del “mandala” para hablar con el presidente macri y su secretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo, que fue quien decidió quién acompañaría a Macri dentro del plenario.

Por cierto, muy temprano pasaron perros y un mecanismo antiexplosivos, para despues declarar la zona “limpia” y segura para los presidentes. Y en las costas del Río de la Plata frente a Costa Salguero patrullan las cuatro lanchas israelíes que adqurió la ministra Patricia Bullrich (Seguridad).

 

En el predio de Costa Salguero, entre reunión y reunión, se pueden ver escenas difíciles de observar en otras ocasiones. Ocho de los 20 jefes de Estado llegaron protegidos por un funcionario que los sigue a pocos pasos con una misteriosa valija. Allí llevan una carpa y un escudo que se arma en un instante para proteger al custodiado en caso de ataque con armas bacteriológicas o disparos convencionales.

También se ve a los custodios portando largos maletines, parecidos a los de los instrumentos musicales de viento, pero que en su interior contienen sofisticados rifles. Todos esos custodios quedan separados de sus jefes en las reuniones.

Ivanka Trump, la hija del presidente estadounidense, generó suspiros entre varias delegaciones. Se lleva miradas incluso de mujeres porque es muy alta, va elegantemente vestida y marca presencia a cada paso. Y lo sabe. Melania, la esposa de Trump, no estuvo en Costa Salguero sino haciendo actividades de primera dama. En la cafetería se vio a la titular del FMI, Christine Lagarde conversando con Máxima, la reina argentina de Holanda, y a Vladimir Putin -más sus dos custodios con cuatro valijas “antiataques¨- conversando con un funcionario alemán. A esa hora Angela Merkel aún no habia llegado.

Putin sin dudas fue uno de los presidentes que más impresión causó con su afectuoso y cómplice saludo al príncipe saudita Mohamed Bin Salman, en el ojo de todo el mundo porque la CIA dice tener pruebas de que él ordenó el brutal asesinato del periodista Jamal Khaggoshi en el consultado de saudí en Estambul. Se saludaron como amigos, y también hubo sonrisas de MBS con Trump.

 

Fuente: Clarín

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